Cuando se habla de anodización del aluminio, uno de los aspectos más importantes, y a menudo subestimados, es la fase de fijación, también llamada sellado, de la capa anódica.
Es precisamente esta fase la que determina la resistencia a la corrosión, la estabilidad del color y la durabilidad del tratamiento.
Después de la anodización, la superficie de la pieza está compuesta por una red de poros microscópicos, perfectamente ordenados, que se abren hacia el exterior como diminutos intersticios.
Es gracias a estos poros que el componente puede ser coloreado, pero también son un posible punto de entrada para agentes externos y sustancias químicas.
Si los poros no se sellan correctamente, la protección contra la corrosión de la pieza anodizada resulta reducida.
Por este motivo, en las piezas donde la resistencia a la corrosión es fundamental, la fase final de fijación o sellado se vuelve indispensable.
Tipologías de fijación
Existen dos modalidades principales de fijación:
- Fijación en caliente
- Fijación en frío con sales de níquel
Con la fijación en caliente, se aprovecha la energía térmica del agua casi en ebullición para hacer reaccionar el óxido de aluminio y transformarlo en una forma más estable: la boehmita.
Este cambio provoca una hinchazón del óxido, que cierra físicamente los poros.
El resultado es una superficie más compacta, menos permeable y más protegida.
Es un proceso consolidado y todavía ampliamente utilizado en el ámbito industrial.
Sin embargo, requiere tanques calentados, energía y un control preciso del tiempo de inmersión, para evitar efectos indeseados como opacidades o manchas.
La fijación en frío, en cambio, sigue un principio completamente diferente.
No utiliza el calor para hinchar el óxido, sino una solución química, generalmente a base de sales de níquel, que ocluye químicamente los poros.
Los iones de níquel penetran en la película anódica y reaccionan con la estructura del óxido, “inactivándola”.
La ventaja es que el proceso ocurre a temperatura ambiente o ligeramente superior.
La desventaja es la presencia de residuos de níquel, que puede resultar problemática en aplicaciones sensibles (por ejemplo en el campo alimentario o médico), dada la toxicidad de las sales de níquel.
Ambos métodos persiguen el mismo objetivo, sellar la superficie anodizada, pero se basan en principios diferentes:
- la fijación en caliente es un proceso químico-físico, fundado en transformaciones térmicas y estructurales del óxido;
- la fijación en frío es un proceso químico, basado en la interacción entre las sales y la estructura anódica.
Esta diferencia de enfoque incide directamente en prestaciones, costos y ámbitos de aplicación.
Fijación en caliente
El agua desionizada utilizada en la fijación en caliente alcanza aproximadamente 95-98°C.
A esta temperatura, el óxido de aluminio reacciona formando la ya citada boehmita, una fase cristalina que cierra los poros de la película anódica.
Ventajas:
- Ningún residuo metálico o contaminación por metales pesados.
- Óptima resistencia a la corrosión, ideal para usos outdoor.
- Proceso estable, probado y fácilmente controlable.
Desventajas:
- Consumo energético elevado.
- Ligera reducción (5-10%) de la resistencia a la abrasión.
- Si no se gestiona correctamente, puede generar halos opacos o reducir el brillo superficial.
Fijación en frío con sales de níquel
Las temperaturas de proceso son más bajas (20-30°C).
El níquel penetra en los poros de la anodización y los ocluye químicamente, sin hinchazón.
De todos modos es necesaria una fase final de inmersión en agua caliente (≈60°C) para completar el cierre de los poros.
Ventajas:
- Ahorro energético: ningún tanque en ebullición y menores costos operativos.
- Tiempos de proceso reducidos (incluso solo 2-3 minutos).
Desventajas:
- Presencia de iones de níquel no aceptable en muchos sectores (alimentario, médico, “green”).
- Necesidad de un monitoreo químico constante de la solución.
- Posibles depósitos superficiales o variaciones cromáticas si el proceso no está bien controlado.
| Variables | Fijación en caliente | Fijación en frío (Ni) |
|---|
| Temperatura | 95-100°C | 20-30°C + fase a 60°C |
| Energía requerida | Alta | Media |
| Tiempo de proceso | Medio-largo | Breve |
| Impacto ambiental y seguridad laboral | Mínimo | Riesgo químico por uso de sales de níquel cancerígenas |
| Residuos de sustancias peligrosas | Ninguno | Sí, sales de níquel cancerígenas |
| Adecuado para ambientes exteriores | Sí | Parcialmente |
| Compatible con el contacto con alimentos | Sí | No |
| Compatible con el contacto con la piel | Sí | No |
| Influencia sobre la resistencia al desgaste | Media | Mínima |
Cómo elegir
La elección entre fijación en caliente y en frío nunca es absoluta, sino que depende de:
- destino de uso del componente,
- ambiente operativo,
- nivel de prestaciones requeridas.
Para componentes destinados a ambientes exteriores o sujetos a humedad, salitre o agentes químicos, la fijación en caliente sigue siendo la solución más confiable y duradera.
Por el contrario, para tratamientos rápidos y menos exigentes, en los que se desea optimizar los costos energéticos, la fijación en frío puede ser una alternativa válida.
Sin embargo, hay que considerar que el empleo de sales de níquel comporta criticidades ambientales y de seguridad, haciéndolo menos adecuado para quien busca un tratamiento “green” y libre de metales pesados.
Conclusiones
La fijación representa un paso crucial que determina las prestaciones finales de la anodización.
La elección entre fijación en caliente y en frío debe basarse en el ambiente de utilización, en la duración requerida y en las características estéticas deseadas.
Ambos métodos pueden garantizar un tratamiento eficaz si se aplican correctamente, pero la decisión final debe estar siempre guiada por las especificaciones técnicas del componente y por las condiciones operativas a las que estará expuesto.